Diseñar para una institución con más de 300 años de historia implica un ejercicio de escucha antes que de propuesta. Fundación Montemadrid no necesitaba una web más bonita: necesitaba una web más honesta, que reflejara con precisión quién es y cómo trabaja. Una plataforma capaz de contener la amplitud de su actividad —educación, acción social, cultura, medioambiente— sin aplanarla ni fragmentarla.
El punto de partida fue entender los valores que articulan la fundación: la convicción de que avanzar significa hacer, no declarar. Eso marcó tanto el tono visual como la estructura del proyecto en una arquitectura de información clara, autogestionable y con capacidad para crecer. El uso de las tipografías y de los espacios en blanco sostienen el peso de una institución con recorrido, conectando programas, centros y convocatorias con naturalidad. Una web tan sólida como la institución que representa.